A un año de la desaparición de Tatiana Hernández sus padres denuncian negligencia de la Fiscalía

Lauren Franco

Jeimi Villamizar

Género, Derechos Humanos

A un año de la desaparición de la joven médica Tatiana Hernández en Cartagena, sus padres aseguran que la Fiscalía perdió videos clave para dar con el paradero de su hija y no entrevistó a tiempo a testigos que aseguran haber visto a una mujer con las características de Tatiana el día de su desaparición. Además, denuncian amenazas contra su vida que los obligaron a irse de Cartagena.


El 13 de abril de 2025, sobre las 3:45 p.m., Tatiana Hernández, una joven médica de 23 años, salió del Hospital Naval donde realizaba su internado con destino a la zona de los «espolones», un sector a orillas de la playa en Cartagena. Según relata una de sus amigas, Tatiana dijo que quería respirar un poco porque se sentía estresada. Sobre las 8 p.m., su novio se comunicó con su madre, Lucy Díaz, para preguntar si sabía algo de Tatiana, pues no había tenido comunicación con ella.

«David, su novio, me dice que una de sus amigas encontró su celular y sus sandalias a orillas de la playa. Entonces nosotros comenzamos a buscar en el centro histórico, por la zona donde ella estaba, y fuimos hasta la estación de policía, pero nos dijeron que teníamos que esperar 72 horas para hacer la denuncia», asegura su madre, Lucy Díaz.

Con los días, sus padres conocieron un video grabado por un turista donde se puede ver a Tatiana sentada en una de las rocas de la playa. La Fiscalía les mostró otro video en el que, según la entidad, se ve a Tatiana ingresar al sector, pero sin que ella aparezca saliendo. Por esa razón, la Fiscalía comenzó a manejar la hipótesis de que Tatiana se había lanzado al mar y desplegó un operativo de búsqueda marítima. Sin embargo, ambos padres rechazan esa idea. Aseguran que su hija no tenía intención de suicidarse, sobre todo porque tres días después de su desaparición terminaría su internado y estaba próxima a graduarse de la universidad.

«Lo más extraño es que cuando se realiza el traslado de la investigación de la Fiscalía de Cartagena a la de Bogotá, ese video que el fiscal aseguró mostrar, donde se ve a Tatiana ingresar a la zona, nunca apareció. No está por ningún lado», señalan sus padres.

La pérdida de ese video fue solo el inicio de lo que ellos han denominado un sinnúmero de negligencias por parte de las autoridades encargadas de la búsqueda. Aseguran que la Fiscalía y demás instituciones les dijeron que habían solicitado las cámaras de seguridad de los establecimientos privados aledaños al sector donde desapareció Tatiana, pero 55 días después ellos decidieron ir por su propia cuenta a los comercios y todos los administradores confirmaron que nunca fueron a pedir los videos, y que las cintas se estaban regrabando, por lo que ya no existía material que pudiera servirles.

«Solo hay un video que pidieron de un establecimiento y, en el traslado, ese video tampoco existe. No está en el expediente. Nosotros creemos que es un video importante, porque si no, ¿por qué lo perderían?», asegura Lucy.

Su esposo, Carlos Hernández, añade que desde el primer día de la búsqueda el fiscal del caso les aseguró que ellos no podían ir a los establecimientos a pedir videos porque necesitarían una orden judicial. «Y nosotros confiamos en ellos y les creímos. Nos cegaron y cuando nos despertamos ya era muy tarde porque no podíamos tener los videos», señala.

Además, durante su búsqueda en la ciudad, los padres encontraron a una mujer que aseguró haber visto ese día a una joven con las características de Tatiana corriendo por el sector. Al informar a la Fiscalía, esta la llamó a entrevista cinco meses después. «Y claro, después de ese tiempo descartan su testimonio porque la mujer ya no recordaba cómo iba vestida esa joven, ni si tenía zapatos o no».

A esto se suman dos testigos que aseguraron ver a Tatiana junto a un hombre en el sector de los espolones a la hora de su desaparición, con descripciones físicas que coincidían entre sí, pero la Fiscalía no continuó investigando sus testimonios. «Y volvían a la hipótesis del mar. Nosotros perdimos tiempo en esa búsqueda cuando pudimos enfocarnos en otras pruebas», asegura su padre.

La situación para los padres de Tatiana se complicó cuando recibieron amenazas contra su vida. «Nos dijeron que si seguíamos de sapos, que si seguíamos haciendo bulla, nos iban a llevar para el monte. Lo más extraño es que en una de esas amenazas nos dicen que nos van a enviar una oreja de Tatiana y colocan la dirección de nuestra casa en Cundinamarca, una dirección que nadie conocía, solo la Fiscalía y las autoridades cuando pusimos la denuncia», asegura Carlos Hernández.

Aunque la Fiscalía les ofreció un esquema de seguridad y reubicación en otras ciudades, ellos lo rechazaron porque aseguraron que, de aceptarlo, nadie buscaría a su hija. «Porque la Fiscalía no la ha buscado. Desde el inicio la investigación ha sido lenta. Si nosotros nos vamos, ¿quién va a buscar a Tatiana?», añade su padre.

Tanto Lucy Díaz como su esposo Carlos Hernández cuestionan el manejo de la administración de la ciudad y las autoridades en la búsqueda de su hija. «Si fuera hija de alguien poderoso, con dinero, la búsqueda sería efectiva. Porque nos enteramos de que en Cartagena se han robado relojes de oro y ahí sí funcionan las cámaras; a las horas la persona tiene su reloj. Pero ellos no entienden que nosotros no estamos buscando un objeto, estamos buscando a nuestra hija», señala Lucy.

Mientras pasan los días, sus padres tocan cada puerta que pueden para que el caso de su hija no caiga en el olvido y guardan la esperanza de encontrarla sana y salva. «No vamos a dejar de buscarte, pronto estaremos juntos», aseguran.

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