
Una indignación selectiva
La estatua de Luis Carlos Galán terminó “vandalizada” -como dirían muchos- por un grupo de mujeres durante la marcha del 8M. No demoraron en salir concejales, Juan Manuel Galán e incluso los medios a condenar “aquel acto tan bochornoso” y exigir capturas a las “implicadas”. Es curioso cómo la indignación






